Gracias por el Deber cumplido

Tras su estreno en la gran pantalla, DeaPlaneta ha lanzado en vídeo este verano Deber cumplido, película que traspasa las barreras de la ficción cinematográfica para acercarnos a la realidad diaria del soldado veterano que, aunque haya regresado aparentemente intacto de la guerra, es incapaz de volver a la vida que dejó atrás.

El título original de la ópera prima de Jason Hall (Thank You for Your Service) coincide en inglés con el del libro en el que se basa, publicado en España en 2014 por Crítica con el título Gracias por sus servicios. El retorno de los soldados. Este ensayo del periodista David Finkel narra las experiencias reales de un grupo de soldados estadounidenses que tras servir en Irak viven con el recuerdo de una guerra que amenaza con destruirlos mucho después de haber dejado el campo de batalla. En palabras del autor: «Cuando terminas de leer las historias de las personas que aparecen entre las cubiertas de este libro —y si he hecho bien mi trabajo—, esas personas estarán tan presentes que la próxima vez que pronuncies esa frase [«Gracias por sus servicios»], tendrás una idea mucho más precisa de a quién estás dando las gracias… y por qué se las estás dando».

A la hora de afrontar el reto de convertir un ensayo en una dramatización cinematográfica, Hall (nominado al Oscar por su guion de El francotirador) se propuso ante todo llegar al corazón del espectador con humildad y franqueza: «Quería que el público viera en toda su crudeza un mundo que nunca había visto antes. El cine tiene la capacidad de generar comprensión y tender lazos de empatía como ningún otro medio». El director utilizó como piedra angular la experiencia del sargento Adam Schumann, con quien el director y guionista colaboró desde el principio del proyecto para encontrar la forma de reproducir la guerra interior que estos soldados traen a casa en su cabeza mientras intentan encontrar el camino de vuelta a sí mismos.

Las siguientes declaraciones de los principales responsables de la película (que tradujimos para el dosier de prensa) despliegan ante nosotros un mundo a menudo desconocido y demuestran el valor humano del cine cuando expone sin tapujos un tema que no siempre se ha tratado con el respeto y la empatía necesarios.

thank_you_for_your_service___poster_05___sin_hummer_minEstas personas […] vuelven de una guerra con heridas físicas, mentales y emocionales que son increíblemente complejas y difíciles de aceptar cuando vuelven a la vida civil. Nadie que no lo haya visto de cerca puede hacerse una idea, y está claro que son cosas muy difíciles de gestionar a la vuelta. Lo que admiro de estas personas es que quieren mejorar. Día tras día, Adam sigue viviendo su vida y peleando por salir adelante. Valoro ese espíritu de superación… y en eso hay mucha esperanza.
Miles Teller (Adam Schumann)

La posguerra es la guerra que estos soldados traen a casa en su cabeza y en su corazón. Se marchan del campo de batalla, lo abandonan, pero este no siempre los abandona a ellos. Estos recuerdos, imágenes y traumas se graban y crecen durante la guerra, y los siguen desgarrando por dentro como cuchillos. […] Se dice que el trauma destruye el tejido del tiempo porque hace que el tiempo no solo se mueve hacia adelante: te mueves en círculos, eres arrastrado de vuelta a esos acontecimientos traumáticos y luego lanzado otra vez al futuro, para volver a rebotar de nuevo. Esa es la lucha que libran personas como Adam o Solo, que regresan a casa con toda esa otra vida que han vivido, esa vida de riesgo y propósito que está más allá de todo lo que conocen sus familiares; ellos, por su parte, han oído los nombres de algunos de esos soldados, pero no los conocen. Saben que algunos han muerto, pero no saben cómo ni por qué. […] Sus familiares esperan que sean las mismas personas que mandaron a la guerra: el padre, el esposo… pero está esa otra vida fantasma, en la periferia. Gran parte de eso es invisible para la familia. Y yo quería dramatizar eso, poner al público en ese lugar.
Jason Hall (guionista y director)

Educar al público es algo que no puedes forzar, e igualmente no es lo que estamos buscando. Se trata de ofrecer una experiencia. Lo que intento hacer con mis películas que abordan cuestiones sociales es mostrar qué se siente al meterse en la piel de estas personas. No es algo que tengamos la oportunidad de hacer a menudo, estar en una habitación con dos personas que están pasando por algo, viviendo una crisis. Pero si podemos estar en esa habitación, si es algo real y auténtico… esa experiencia es educación en sí misma. En definitiva, si entendemos mejor a las personas, seremos capaces de apoyar su situación de una manera más productiva, sin piedad ni lástima, sino con tolerancia y compasión.
Jon Kilik (productor)

 

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